Eso fué lo que se oyó el martes de esta semana al abrirse las puertas del tren en la estación La Rinconada. Un viejito que para no ser llevado por la masa se apartó hacia el costado de una pared comenzó a aupar a los más veloces que querían llegar al IAFE gritandoles: "...Partidaaaaa!!! esto no es La Rinconada, pues?..."